Transacción en Río (Parte I)

Te despiertas e inicias la rutina de cada mañana que tanto disfrutas y la cual está lejos de ser cansona. Tomas el café puntualmente a las 6:30 a.m., antes o después de esta hora el sabor para ti no es igual. Estas frente a la estufa, delante de ti la taza con miel reposando calmadamente. Mientras el café termina de subir, esperas despojándote de los ojos el sueño de anoche e intentando adaptar tu cerebro a la realidad, vas ordenando lo que hoy debes hacer, piensas en aquellas llamadas que debes realizar, el correo que no puede esperar más en ser respondido(…) y vertiendo el café en un largo chorro sobre el lago de mezcolanza, ubicas dos, tres galletas de avena y te diriges presurosamente a la computadora para leer las noticias porque piensas que el correo puede esperar.

Nada interesante en tu lector de RSS, te sientes culpable por haber procastinado, pero ahora estás realmente en la tarea postergada. Al abrir tu bandeja de entrada recibes una notificación del banco comunicándote que la última transferencia se completó con éxito. Haces clic en el enlace del banco para tener más detalles. Te registras con cautela, verificas que en la barra de dirección esté https, ves el candadito al pie de la página; ninguna precaución sobra, no vaya a ser un phishing. Una vez dentro tus ojos ven algunos números pero aún no procesas nada, tomando un sorbo del café con miel acercas otra galletita a tu boca sin dejar de mirar la pantalla y entonces ves claramente una cifra, algo que no encaja, “balance disponible…” –musitas–, mientras sientes el sabor dulce y viscoso de la miel en el último sorbo de café. Total de balance disponible, $1,986,254.00

No recuerdas haber depositado esa cantidad, no recuerdas haber esperado una transacción, no ahora, no un 23 de agosto, en tu trabajo te pagan por otra cuenta y un error así con ellos es más que improbable. Cuando todavía intentas explicarte el porqué de esta cantidad recibes un correo nuevo, “Lo pactado”, dice el encabezado y te diriges al cuerpo del mensaje “Te he depositado la cantidad acordada, ahora te toca cumplir tu parte, espero no te vayas a acojonar. Después de hoy no me conoces, evita contactarte conmigo, yo haré lo mismo”.

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2 pensamientos en “Transacción en Río (Parte I)

  1. Alberto Jimenez dice:

    La narrativa del cuento es muy rico y lleno d e textura. La propuesta del cuento deja la incertidumbre al lector. Muy verosímil,buen trabajo.

  2. Yari dice:

    ¿Pero dónde está la segunda parte??? ¿Cuándo será publicada???

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