Archivo del Autor: Robert Alexander Santana Ureña

Un pasillo interminable

SENTÍ como si me hubiesen dejado en una barca flotando en medio de la nada. En un pueblo abandonado. Sacaron mis maletas hasta el andén, se despidieron con algunos abrazos tímidos e hicieron un gran esfuerzo por exagerar el adiós. Incluso creo que ´mi papá lloraba, por supuesto nadie le creía. Mi hermana menor fue la primera en reconocer que el tren de regreso partía pronto y todos saltaron como locos al vagón, para luego hacer la escena ridícula de agitar las manos por la ventana. Patéticos. Sigue leyendo

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Río Blanco

03:00 P.M. EN LA GRAN CIUDAD: La foto de un huracán en formación. Imágenes de un sistema computacional que imita el desplazamiento del fenómeno. Reporteros hablándole a la cámara y llamando a la sensatez a aquellos que viven en zonas vulnerables. Se limitan a mencionar las cañadas olvidando que todo el país es una zona precaria. Cuerpos de la Defensa Civil ataviados en trajes militares y enormes abrigos movilizan a los habitantes debajo del puente y todos sudan copiosamente, unos por la incertidumbre y otros por los abrigos. Imágenes de supermercados repletos, un minuto después se ven abandonados y hay cientos de carritos fatigados en los pasillos. Congestión en las calles principales de la ciudad. Gente asustada colma el metro, las guaguas, los carros. Gente emocionada. Gente desorientada. Personas, muchas personas, todos mirando al cielo y preguntándose cuándo, por cuánto tiempo y de qué forma. Y el cielo gris, saturado, soberbio y mudo los observa con repudio. Algunos dicen que huele a agua y otros reconocen que realmente el olor es a muerte. Sigue leyendo

Desocupados – Antonio Berni

Obra: Desocupados (1934)

Maestro Antonio Berni

 

 

La otra versión del recuerdo

“-Sí, todo me lo quitaréis, el laurel y la rosa. Lleváoslos, pero me queda una cosa que llevo. Y esta noche, cuando entre en la casa de Dios, brillará intensamente mientras diga mi adiós algo que, inmaculado, meceré en un arrullo, y me lo llevaré para siempre; y es…. mi orgullo.

-Cyrano de Bergerac

Después de muchos meses sin saber el uno del otro, volvimos a hablar en octubre del 2003. Santo Domingo había sido la sede de los Juegos Panamericanos y yo te detallaba mi corta participación en el espectáculo de apertura cuando ya teníamos más quince minutos al teléfono. El ritmo de la conversación era lento, porque buscábamos en la voz del otro, un poco de esa persona que creíamos conocer completamente. Teníamos la tarea de concentra en esa conversación qué había sido de nuestra vida. Resumir casi un año en algunas horas, cuando antes estábamos acostumbrados a contarnos cómo había sido nuestro día en maratónicas conversaciones que se extendían hasta la madrugada.

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Final Alternativo

Yerma, que en actitud pensativa se levanta y acude al sitio donde ha estado
Víctor y respira fuertemente como si aspirara aire de montaña, después va al
otro lado de la habitación, como buscando algo, y de allí vuelve a sentarse y coge otra
vez la costura. Comienza a coser y queda con los ojos fijos en un punto.
--Fragmento de Yerma (García Lorca)

Quienes desean conocer una ciudad a plenitud, evitan por todos los medios las rutas turísticas. Atrás dejan los curiosos con cara de sorprendidos que disparan su cámara ante cualquier objeto inmóvil. Lilian me lleva hasta Bayside y caminamos sin permiso y en complicidad a través de una sección del puerto exclusiva para los miembros propietarios de la marina. Ella va delante de mi, sonriendo e indicándome cada cierto número de pasos que baje la cabeza para que los encargados de seguridad que están al otro lado del atracadero no puedan vernos. Llegamos hasta el final del muelle de madera. Junto a nosotros hay una hilera de veleros y delante está la bahía por la cual no pasa ninguna embarcación, a la derecha se pueden ver las suntuosas casas de Star Island, en la que imagino no habrá ningún cártel de Floreclosure.

Lilian me pone de espaldas a ella para ayudarme a descargar la mochila que llevo conmigo. La abrimos y dentro hay dos botellas de vino y vasos plásticos. Saco mi navaja suiza y descorcho una de las botellas. Ella se descalza y balancea sus pies sobre el agua mirándola detenidamente. Me dice lo mucho que le gustaría nadar, mientras le paso uno de los vasos a medio llenar. Después de servirme ciño el corcho a la botella y la guardo, me descalzo por miedo a que ella pueda saltar en cualquier momento al agua y yo deba cumplir mi parte en el juego de perseguirla.

Ella es sincera a cada minuto y disfruta del silencio compartido. Me ve pensativo y no me pregunta dónde está mi mente ahora. Si lo hiciera, le habría contado sin reparo que el sonido al abrir la botella me recordó aquella noche en Jarabacoa cuando el servicio del hotel Pinar Dorado descorchó para nosotros una botella de vino. Aquella vez, como ahora, no tomamos en vasos de cristal porque esto le daba un aire más aventurero al momento. Aunque quisieras suprimir algunas partes de ese recuerdo, hicimos el amor toda la noche. Ni siquiera paramos cuando tomaste el teléfono. Debías responder porque la llamada era importante, y tuviste que confundir algunos gemidos con las respuestas cortas que le dabas a la otra persona en la línea. Yo no quise parar, porque mi asunto también era importante. Tus piernas aprietan fuertemente mi cabeza, arqueas ligeramente la espalda y luego machacas mis orejas con movimientos pasmódicos. Yo siento como si me hubiese metido en una centrifugadora. Estoy un poco aturdido y no logro escuchar si despediste la llamada antes lanzar la risa pos-orgásmica que siempre te ataca y que he aprendido a extrañar.

Cuando regreso del recuerdo Lilian tiene varios segundos hablando. Le tomo el hilo a lo que dice cuando menciona a Walt Whitman y me pregunto si habrá leído en mi perfil de Facebook que me gusta este poeta y desea impresionarme. Empieza a citar fragmentos de “Canto a mi mismo” y lo hace con tanta fuerza y profundidad que despeja en mí cualquier duda. “Abro de par en par las puertas a la energía original de la naturaleza desenfrenada” dice ella citando un fragmento. Y al escucharlo de sus labios le confiero al poema un erotismo nuevo. Lilian aparta los vasos que separan su cuerpo del mío y me pregunta por ti. Yo no sé qué responderle, le cuento que salimos el mismo día del país y que nuestro último encuentro fue una despedida definitiva. “¿Al estilo Casablanca?” me pregunta con insinuación maligna. Yo sonrío agradeciendo al cielo que nos cubre el hecho de que ella conozca la película. Sin mostrarle mi sobresalto le digo que nuestra despedida fue como la última escena de la película: con amor, pero con resignación estóica. Aclarando que no hubo un Víctor Lazslo. –Siempre hay un Víctor querido amigo. Me dice ella. Yo trato de esconder a como de lugar el cóctel de celos, vergüenza y desesperación que me sobrecoge en el momento.

–En Yerma hay un Víctor, existe incluso en Carne Trémula y en Casablanca, así que en tu historia te falta descubrirlo.

Sueño Incompleto

Quiero dormir y despertar con la agradable sensación de haber vivido experiencias nuevas y lugares maravillosos a través de esa otra realidad. Por alguna extraña razón desde que llegué a esta ciudad y a esta habitación, no he tenido un solo sueño agradable. No importa si duermo quince minutos o seis horas, todo es pesadilla y cuando no, por lo menos sueños terriblemente lúcidos que me hacen despertar agradeciendo que todo haya terminado.

A veces me vuelvo terriblemente supersticioso con todo esto y culpo a la habitación y alguna mala energía por mis malos sueños. En los treinta y cinco días que llevo viviendo en este edificio, sólo he dormido fuera una noche y la verdad no recuerdo que haya sido de pesadilla. Estábamos compartiendo con amigos en el apartamento de un estudiante de maestría y en una rutina cada vez más frecuente, competíamos por encontrar el vídeo más estúpido en Youtube, me quedé dormido en el mismo sofá donde usaba la computadora.

Las pesadillas son diferentes cada noche y algunas recurrentes de otras experiencias vividas. En un principio yo anotaba cada detalle recordado, pero incluso este ejercicio de buscar en la memoria esos detalles me dejaba con una sensación de infelicidad.

Cinelmomento

El beso bajo el agua en la película Leaving Las Vegas o el primer contacto entre Wall-E y Eva en el espacio; todo me recuerda a ti.

Descubrí un nuevo significado de: Seto

Según Wikipedia:

Un seto es una asociación de arbustos o árboles generalmente establecidos y mantenidos para formar una cerca o barrera. Los setos generalmente están dispuestos en límites de parcela para garantizar la separación de las propiedades o la protección contra la intrusión. (Wikipedia)

Lo primero que me sorprende es que los árboles puedan asociarse, y después está el significado, esta palabra desde mi niño para mí significa techo.

Muchacho, bájate del seto que te puedes caer.

Transacción en Río (Parte I)

Te despiertas e inicias la rutina de cada mañana que tanto disfrutas y la cual está lejos de ser cansona. Tomas el café puntualmente a las 6:30 a.m., antes o después de esta hora el sabor para ti no es igual. Estas frente a la estufa, delante de ti la taza con miel reposando calmadamente. Mientras el café termina de subir, esperas despojándote de los ojos el sueño de anoche e intentando adaptar tu cerebro a la realidad, vas ordenando lo que hoy debes hacer, piensas en aquellas llamadas que debes realizar, el correo que no puede esperar más en ser respondido(…) y vertiendo el café en un largo chorro sobre el lago de mezcolanza, ubicas dos, tres galletas de avena y te diriges presurosamente a la computadora para leer las noticias porque piensas que el correo puede esperar.

Nada interesante en tu lector de RSS, te sientes culpable por haber procastinado, pero ahora estás realmente en la tarea postergada. Al abrir tu bandeja de entrada recibes una notificación del banco comunicándote que la última transferencia se completó con éxito. Haces clic en el enlace del banco para tener más detalles. Te registras con cautela, verificas que en la barra de dirección esté https, ves el candadito al pie de la página; ninguna precaución sobra, no vaya a ser un phishing. Una vez dentro tus ojos ven algunos números pero aún no procesas nada, tomando un sorbo del café con miel acercas otra galletita a tu boca sin dejar de mirar la pantalla y entonces ves claramente una cifra, algo que no encaja, “balance disponible…” –musitas–, mientras sientes el sabor dulce y viscoso de la miel en el último sorbo de café. Total de balance disponible, $1,986,254.00

No recuerdas haber depositado esa cantidad, no recuerdas haber esperado una transacción, no ahora, no un 23 de agosto, en tu trabajo te pagan por otra cuenta y un error así con ellos es más que improbable. Cuando todavía intentas explicarte el porqué de esta cantidad recibes un correo nuevo, “Lo pactado”, dice el encabezado y te diriges al cuerpo del mensaje “Te he depositado la cantidad acordada, ahora te toca cumplir tu parte, espero no te vayas a acojonar. Después de hoy no me conoces, evita contactarte conmigo, yo haré lo mismo”.

Significante y significado

Si alguien ve una foto en la que apareces y pregunta ¿ese eres tú?
Probablemente responderás: Sí, soy yo. Sin embargo,
algunas personas que enseñan semiótica, tienden a responder:
“No, ese no soy yo, es una fotografía mía”.

Dicho por Hiroshi Ishiguro
Creador del robot con el parecido humano más realista

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