Crear audiolibros en el iTunes

audiolibros

Si has descargado un audio libro desde otro medio que no sea iTunes o lo has importado desde un CD, sólo tienes que seguir estos sencillos pasos para que este reproductor te lo reconozca como archivos del género audiolibro.

1. Agregamos los archivos de audio a nuestra biblioteca de iTunes, tal como lo haríamos con archivos de música regulares.

 

 

 

 

2. Hacemos clic derecho sobre los archivos (podemos hacer selección múltiple) y luego presionamos en Obtener información

3. En la pestaña Opciones hacemos clic en Tipo de soporte y elegimos Audiolibro y luego clic en aceptar, para guardar los cambios.

 

 

 

 

4. Como paso adicional podemos agregar una ilustración al audiolibro en la pestaña del mismo nombre.

Estos pasos corresponden a la versión 10.1 del iTunes en adelante y funciona igual para PC como para mac. Una vez sincronizado nuestro iPhone podemos encontrar los audiolibros en el iPod, opción “Más”…

Creo que lo más interesante de esta opción es que cualquiera de nosotros puede crear audiolibros, grabarlos incluso como notas de voz con el mismo iPhone y organizarlos por capítulo.

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Lista de las 100 mejores universidades del mundo

El diario británico The Times, ha publicado la lista de las 100 mejores universidades del mundo. Harvard está en el primer lugar, siendo Estados Unidos el país con mayor número de universidades entre las mejores clasificadas, le sigue Japón, el Reino Unido y Canadá.

En la lista no aparece ninguna universidad hispana, y los españoles se quejan amargamente de esto en menéame, y según un comentario de esta misma discusión, la valoración de las mejores universidades no corresponde al resultado académico de cada estudiante:

El usuario yagom dice: Si vas a la fuente original (www.timeshighereducation.co.uk/world-university-rankings/2010-2011/ana) verás que los criterios están muy vinculados a la investigación (reputación, número e importancia) sinergia universidad/empresa, prestigio de la universidad a partir de una encuesta mundial, ratios entre estudiantes extranjeros/nacionales…). Nada sobre la calidad de los alumnos que estudian en cada universidad y la preparación de estos para integrarse en el mercado de trabajo.

El día feliz

El 6 de enero del año 2094, fue la primera vez que ví un elefante usar una computadora. El pobre animal estaba liado con las librerías de un AS/400. Aquellos que no conocen el AS/400, les cuento que es un aparato maravilloso de IBM, que basa su procesador en una CPU CISC y que tanto por su bondades como por sus truculentos métodos de manejar los procesos, coloquialmente se le llama el pequeño bastardo.

El elefante llevaba largo rato en silencio y se le había visto fumar un cigarrillo tras otro, incluso encender el siguiente con la colilla aún humeante del primero. No deseaba siquiera perder tiempo en sacar los fósforos de la caja o utilizar su pistola láser para encender el pitillo, costumbre esta, bastante frecuente entre los operarios de AS/400 que además deben velar por la seguridad de la colonia, como era el caso de el paquidermo que ahora mira inexpresivamente la holoproyeccion del ordenador mientras se mantiene tecleando inquietamente con sus patas que encajan perfectamente con el teclado.

Lo había probado todo: revisar lo archivos de configuración, el historial de conexiones y errores, e incluso había copiado parcialmente los archivos /etc del ultimo respaldo. Sin embargo, el error seguía allí, desafiante. Un necio “KERNEL PANIC” iluminaba la holoproyeccion de la consola, un mensaje que para el elefante se hacia cada vez más grande y que en detrimento de su reputación, todos, aun sin desearlo, podían leer a treinta metros.

–“Soy una burla.” –dijo el elefante, pero nadie reía; en realidad era serio el asunto, todos presentían que el operario de la terminal podría perder la calma y provocar una estampida. Es sabido que los elefantes, como muestra de su solidaridad con los demás miembros de su especie, enfurecen (sabiendo el motivo o no) cuando uno de ellos lo hace, corriendo todos en la misma dirección y arrasando con todo lo que esté a su paso.

Los más incautos habían acudido a ver el animal porque escucharon -algunos desde muy lejos- el sonido inconfundible que producía su trompa cada vez que iniciaba los servicios de la computadora, cargaba los módulos y la holopantalla neciamente repetía KERNEL PANIC.

En mi caso, lo que me había llamado la atención fue ver que tenia puesta una boina negra con una estrella roja dibujada en el centro -años después, supe que la estrella se llama Riux- y me causó gracia verle tan afanado. Sin embargo, me tomó poco tiempo darme cuenta la gravedad de la situación del operario, a quien en tan sólo 15 minutos le rodeaban cientos de curiosos y otros más útiles, entre estos últimos, el operario de mayor experiencia en la colonia, que trataba de motivar al pobre tipo dándole indicaciones o posibles soluciones: pero nada funcionaba.

Pasaron dos horas hasta que el elefante se desplomó en llanto sobre el paquiteclado, consciente de que nada podía hacer y resignado a que seria despedido -y quizás desterrado-, que nunca recobraría su reputación, y nadie le confiará jamás operar un bastardo de estos. Yo me acerqué ágilmente al ordenador y ví como la boina había quedado justo al lado de las patas del operario. Intenté cogerla cuando sentí que alguien me haló fuertemente por el cuello; era mi madre, quien tenía horas buscándome por todos lados y con cara de que realmente estaba molesta.

–Nunca me vuelvas a hacer esto. –Me dijo olfateándome.

–Lo siento mamá, perdí la noción del tiempo. –Le dije, lamiéndole las orejas.

–Vamos a la casa, ya casi es de noche. –Dijo ella.

–Mamá, ¿Algún día podre tener una computadora? -Le pregunté con expresión de verdadera pena.

—Claro hijo mío, siempre y cuando no me causes más disgustos como el de hoy.

Salté entusiasmado y di vueltas alrededor de mi madre al saber que podría tener mi propia PC. Le lamí la cara y nos encaminamos en dirección contraria al elefante. Durante todo el camino hacia la casa yo movía la cola inquietamente, ya no pensaba en el animal, ni en la boina, sólo pensaba en el día feliz en el que pondría mis patas sobre el teclado para escribir mi nombre: Cofi.

Autor: Cofi Ureña

El autor es graduado de la universidad para perros UPCAN,
Especializado en temas informáticos.

Todo es mentira

“Su boca, que era mía, ya no me besa más. Se apagaron los ecos de su reír sonoro y es cruel este silencio, que me hace tanto mal. Fue mía la piadosa dulzura”

Tango Argentino

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Desesperanza

Cada tarde recorro dos horas para estar contigo diez minutos. Antes de verte sonrío otra vez, ahora pienso en la rapidez innecesaria que tenemos todos los que vivimos aquí, eso te hace despreciar esta urbe que no entiendes, que no aceptas; sin embargo te reclama.

Fue extraño aquel día cuando decidimos besarnos los tres al mismo tiempo, tú jugaste con mi lengua y la ciudad mordió tus labios. Antes era felicidad, pero en alguna tarde al final del mes decidiste no compartir más conmigo aquel momento; te encontré entre mentiras y el obelisco besando por Acuario mi ciudad, que ya hoy es tuya.

Agon

En el teatro, como en la vida, cuando hay una relación entre el protagonista y el antagonista esta tiene como resultado el Agon. En el caso de alguien que se debate entre la vida y la muerte, se dice que está agonizando, hay un conflicto allí entre estas dos fuerzas, algo debe resultar, debe existir un final.

En Antígona, de Sófocles, por ejemplo, ésta tiene una disputa dialéctica (agón) con su tío Creonte, gobernante que debe castigarla e intentar hacerle ver la justicia de su criterio. Al mismo tiempo, ella debe defenderse haciendo ver la ausencia de maldad de su comportamiento, únicamente guiado por el amor a su hermano. (Agon:Wikipedia)

Asistimos al teatro para ver estas dos energías antagonistas enfrentadas, generando acciones cuyo resultado siempre será el conflicto, el agon. Finalmente, y para sentirnos satisfechos, deseamos presenciar allí el desenlace.

El público es estricto con esta condición tácita del drama, puedes mantener su atención por horas, pero si término del viaje no le entregas esa última imagen que cierra el conflicto, habrás ganado un enemigo.

Saga Crepúsculo

Stephen King aborrece Crepúsculo

Enlace que explica el porqué las personas inteligentes duermen más tarde.

Lunes 09 de abril, 2007

Desde hace mucho tiempo mis acciones no son diferentes día a día, desde acá abajo todo transcurre con una tranquilidad sorprendente. Hoy visité junto a la chica del teléfono a una amiga, llevamos una película sobre la felicidad y otros asuntos. Ellas prepararon un boíl con chocolates y galletas. Después de hablar durante casi dos horas nos fuimos a la habitación a ver la película. Alternadamente las dos chicas introducían las manos en el recipiente con galletas para luego depositar en las bocas la cantidad recogida, yo no comí. El calor era tan fuerte que ni siquiera pude ver bien la película, me tiré en el piso y pude ver que debajo de la cama de mi amiga había otra persona; era su novio, le miré con compasión y él me devolvió la mirada con tristeza. Cerró los ojos con fuerza y me pidió en un susurro que no dijese nada, así lo hice. En el boíl los chocolates empezaban a derretirse y las dos chicas miraban la pantalla inexpresívamente, el muchacho debajo de la cama lloraba, aquí estoy, me dijo, después de muerto y aun así ella no se entera de que no estoy.

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